HISTORIA

Desde que era una niña mi abuela, mi madre y mis tías han coloreado mis fantasías con historias y anécdotas que lo tenían como protagonista.

Tenemos noticias del patio interior que alberga nuestros apartamentos desde mediados del siglo XVII, pero no tenemos informaciones sobre los propietarios hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando Ferdinando Della Nave compró el edificio con vista al patio, el jardín y todos sus anexos. Todo lo que rodea la corte era, parte de una sola propiedad; el edificio de tres plantas era la parte noble, con sus terrazas y sus porches frente al Duomo; el patio interior albergaba los anexos de servicio, donde hoy se encuentran nuestros apartamentos, estaban los establos y el depósito para los carros.

 

Ferdinando tenía un excelente sentido comercial y a fines del siglo XIX sus propiedades se extendían hasta Arezzo; estas incluían palacios, villas, granjas, la lista es larga e incluso comprende la primera fábrica de tabaco de la región.

Alternaba sus negocios con la pasión por la botánica, hasta tal punto que en 1865 comenzó la construcción de un jardín botánico en la provincia de Arezzo.

 

Las fotos en casa de mi madre retratan a un caballero orgulloso con el bigote típico de la época, yo me lo imagino caminando en una de sus propiedades, con sombrero y bastón, con aspecto orgulloso y elegante. Se casó tarde, con una mujer mucho más joven que él, Matilde; dicen que ella tenía una piel muy hermosa, suave incluso en la vejez. Con su esposa Ferdinando tuvo una actitud casi paternal, siempre cuidadoso, mientras mi abuela, Rosetta, la mayor de sus dos hijas, hablaba de él como de un padre sensible y generoso. La familia Della Nave vivía en el edificio en Via Bufalini, pero también pasaba gran parte del año en el campo. Al hojear los álbumes familiares veo personajes vestidos con ropa elegante que disfrutan de la buena vida de un tiempo pasado.

 

A lo largo de los años todo ha cambiado, las glorias de finales del siglo XIX dieron paso a dos conflictos bélicos y la herencia de Ferdinando se desintegró con los años, con las guerras y con las subsiguientes divisiones hereditarias, pero una parte de él continúa estando presente y es el corazón palpitante de los recuerdos de la familia. Un abuelo que desde el pasado todavía tiene enseñanzas que compartir y algo que transmitir.

Irene

Ferdinando Della Nave es mi bisabuelo y Anna María es mi Madre. Junto con mis tíos y primos estamos recopilando los archivos familiares para poder contaros todas nuestras anécdotas.